mauricio rosenmann taub

home welcome impressum
news documents/souvenirs &more photos links

 

 




1. Primeros pasos en la literatura - Recepción - Digresión: Carta abierta a El Mercurio

2. El piano y la interpretación
(mp3 pág. abajo)/Das Klavier und die Interpretation (mp3 s. u.
)
3. Composición y alteración minimal
(ver página abajo)/Komposition und minimale Entstellung (s. u.)


1. Primeros pasos en la literatura - Recepción - Digresión: Carta abierta a El Mercurio

Antes de viajar a Alemania en 1957 con una beca DAAD, dos ciclos de poemas habían sido terminados (Antes del alba y Lo ya detenido). Algunos de estos poemas fueron traducidos al alemán y publicados en 1960 en Freiburg en la revista estudiantil Golem realizada por el compositor Friedhelm Döhl en colaboración con su hermano el poeta Reinhard Döhl y otros artistas. El pdf Golem 1'1 muestra en pág. 5 uno de estos textos, der stuhl sitzt (la silla está sentada (mrt = M. Rosenmann T.). El texto original puede verse en Artes poéticas (una variante de este texto finaliza Preparaíso).

En los años 60, primero en Freiburg y luego en París, se gestó el libro los paraguas del no. Impreso en 1969, fue inscrito el mismo año en Santiago en la Biblioteca Nacional en el Registro de la Propiedad Intelectual (Nr. 36354). En 1971 apareció una recensión de César Díaz-Muñoz Cormatches en el diario La Prensa. En 1995 la editorial Pfau-Verlag de Sarrebruck asumió la distribución del libro.

En 1973 el impacto del golpe de estado en Chile motivó el ciclo Chile o el pfisco sauer, que forma parte de la Sinfonía para nombres solos. Ciertas palabras adquieren un especial valor sonoro, visual y gestual, como si fueran personajes (Nombres Solos– “solistas”) en el marco de un idioma aún no nacido: The Europitch, en español chileno El Europicho, (© 1983/1996. Eugen Gomringer, Antonio Skármeta y Waldo Rojas acogieron el libro en calurosos términos: extractos.

En 1997 M. Rosenmann fue incluido en la enciclopedia KDG (Komponisten der Gegenwart). En 2000 apareció un estudio sobre sus trabajos en la revista berlinesa Positionen: Zwischen-Kunst. En 2002 Antonio Skármeta dispuso una charla en la embajada de Chile en Berlín con lectura y exposición de poemas, fragmentos de la ópera Solomisazione y la participación de Eugen Gomringer: Programa y comentarios. Entre 1999 y 2004 se publicaron en la revista alemana Musiktheorie varios artículos suyos y en 2007 presentó Raúl Zurita en Santiago el libro Disparación. Ese mismo año fue incluido en la Wikipedia.

Desde 2008 las editoriales chilenas RiL y MAGO publican sus libros además de las editoriales alemanas Die Blaue Eule y PFAU-Verlag. Diversos artistas, entre otros Mauricio Kagel, Gerd Zacher, Eugen Gomringer, Antonio Skármeta, Harald Weinrich, Waldo Rojas y Felipe Cussen, se han expresado acerca de estas publicaciones: cf. Comentarios y Críticas y entrevistas. Sobre Disparación expresó Eugen Gomringer: No hay nada más bello (e importante) en nuestra literatura que este libro (más detalles en Zurita/Gomringer). Destacan la presentación de Modulación en 2012 por Raúl Zurita en la Sociedad de Escritores de Chile y en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y en especial la de Preparaíso en 2015 en la Fundación Pablo Neruda de Valparaíso (Video y Texto).

Digresión: Carta abierta a El Mercurio

Hasta el presente la recepción de los trabajos de Mauricio Rosenmann Taub en la prensa chilena equivale, en general, a una especie de censura que no se reconoce como tal. Por los motivos explicados más abajo, la familia se vio obligada a recurrir a la prensa. En 2004 el director de La Nación, Juan Walker Edwards, acogió una de las cartas añadiendo un extenso comentario (La Nación, 19. 12. 2004). En 2012 tuvo lugar una larga correspondencia con la DIBAM. En 2013 Mauricio Rosenmann envió una carta abierta a El Mercurio. No fue publicada y quedó sin respuesta. A continuación un resumen de esa carta (cp. el original en el enlace adjunto más abajo).

Santiago, 07. 10. 2013


Estimado Sr. Cristián Zegers Aristía, director/Estimada Sra. María Teresa Cárdenas, Revista de Letras:

El Mercurio guarda silencio sobre mis trabajos y actividades. Es su derecho. No pretendo cuestionarlo. Por el contrario, un silencio tan largo merece ser publicado. No solo lo que un periódico comunica constituye su mensaje, sino también sus omisiones.

Conversaciones, personales o postales, han puesto en claro que este silencio está ligado a la historia de un extraño extravío de textos concerniendo a mi hermano David Rosenmann. Fue dado a conocer en un aviso en el diario La Tercera hace más de treinta años (07. 04. 1977). Por su gravedad se resiste a ser comentado. Conviene aligerarlo, como si se tratara de una antigua leyenda. 

Érase un reconocido poeta que, habiendo guardado silencio durante más de veinte años, decidió depositar poemas en el BPP, Banco de la Poesía Propia, donde abrió una cuenta de cinco mil carillas que le habían sido robadas (así textual en varias entrevistas). Los intereses poéticos crecieron a medida que las carillas aumentaban y la fecha del robo retrocedía: de 1977 a 1975 y 1973, “cuando se saquearon muchas de sus posesiones mientras caía Allende.” (La Nación, 22. 08. 2004.) Pero ningún miembro de la familia Rosenmann Taub había sido importunado, perseguido y menos saqueado mientras caía Allende o durante la dictadura militar. ¿Cómo se explica esto? En Internet, a partir del sitio de David Rosenmann en la Memoria Chilena, se impartían informaciones contradictorias. Después de una larga investigación, la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Tironi, comunicó el 16 de abril de 2012 que tales datos, entre otros un imaginario diploma de profesor de español, una graduación inexistente, la deformación de la situación familiar y el supuesto robo literario, habían sido retirados.

A principios de 1975 el poeta acusó a su empleada de haberle sustraído –o bien lentamente, en el transcurso del tiempo, o bien de súbito– miles de carillas. En efecto, ella había empeñado objetos que no le pertenecían. Como sea, fue encarcelada. Este suceso despertó el interés de algunos periodistas de El Mercurio que refirieron ampliamente a ello repetidas veces sin interrogar a la acusada que, liberada por falta de méritos, residía entonces en Santiago. Así el periódico otorgó públicamente una especie de garantía sub prime, solo por suposición, a este suceso. Posteriormente el poeta logró publicar una parte de los escritos anunciados como perdidos.

Una inversión bancaria subprime se acredita por suposición. Así con ciertas inversiones hipotecarias. ¿Podría ser también el caso en una subprime literaria? Por ejemplo, pasando bajo silencio –sistemáticamente y sin excepción– todos los escritos de un autor de algún modo cercano al supuesto despojado. Ceteris paribus, acerca de mis libros enviados a El Mercurio, más de una docena, no hubo nunca reacción alguna, tampoco personal o privada. Las preguntas a la redacción quedaron sin respuesta.

La dificultad de apreciar lo visual y gráfico de un poema es conocida. En este caso podría ser una atenuante. De no ser así, habría que considerar, además de la ignorancia, el abuso y la soberbia impostura.

Guardar silencio después de tanto tiempo y con el desarrollo de Internet se hizo imposible. Obligada a descartar el diálogo directo, la familia optó por manifestarse en cartas a La Nación (2004), al Proyecto Patrimonio (2005) y repetidas veces a la DIBAM (2012). ¿Hubiera sido preferible seguir guardando silencio? Durante largo tiempo fue así por una visceral resistencia. Porque eso no podía ser. Era imposible. Parecía imposible. Y por lo mismo echaba raíces. La tentación de no ver y guardar silencio era grande.

Guardar silencio. Depositarlo en el BPP (Banco de la Paciencia Poética). 

Atentamente,

Mauricio Rosenmann Taub
(Original de la carta a El Mercurio)





Primeros pasos (continuación autobiográfica)

El interés y placer de escribir proviene en cierto modo de nuestro padre, de su modo de sentir, su aptitud para los idiomas (aunque con sus hijos no hablaba otra lengua que el castellano) y de su afición a la literatura que se advierte en el relato Memorias de una vida pasada. Fue escrito como un diario de vida después de la emigración de Polonia a Chile, cuando aún estaba aprendiendo el castellano: un grueso y negro volumen empastado con letras doradas en el lomo. Sabiendo que había sido escrito antes de mi nacimiento, me transportaba a un mundo lejano, sin embargo al alcance de la mano, sencillo y sin alardes, pese a la ambición literaria evidente y por lo mismo inocente. (Fragmentos están citados en mi libro Breviario).

Aprendí a leer a los cuatro años con mi madre y a jugar ajedrez a los seis, con mi abuelo Jacobo Taub. Mi primer intento de escribir fue de largo aliento, imitando a mi padre: un minucioso diario de vida en varios cuadernos escrito con gran esmero de los seis o siete años hasta los ocho (junto con el diario de mi padre está en poder de David Rosenmann). Ingresé al Liceo de Aplicación a la cuarta preparatoria poco antes de cumplir los nueve años. A los doce escribí dos cuentos que interesaron a mi profesor de matemáticas, don Miguel R. Ávila, director del departamento de cinematografía educativa de la Universidad de Chile, que me incitó a seguir escribiendo. En esa época tuve ocasión de seguir de cerca la incipiente y notable, marcada evolución literaria de mi hermano que me impresionó profundamente.

Mi primer poema, concebido y sentido conscientemente como tal, Nocturno, data de 1948. Sin premeditación, retoma motivos de uno de los cuentos: PDF Sucedió entre grillos (1945) y Nocturno (comienzo). Cf. Biografía/Bibliografía.

 




2. El piano y la interpretación (mp3 página abajo)/Das Klavier und die Interpretation (mp3 s. u.)

Antes de aprender a leer, de muy pequeño y según mis medios, tocaba al piano de oído melodías y composiciones que escuchaba, incluso algunas de cierta extensión y complejidad, pero hasta los once años no hubo mayores progresos. Ciertas vivencias fueron importantes: escuchar discos en la antigua victrola y escuchar tocar el piano a mi madre, en especial Bach, Beethoven, Chopin, a menudo recostado debajo del piano porque había descubierto que así la sonoridad era extraordinaria. Hasta ahora recuerdo cada una de las piezas y tengo claramente presente mi impresión y mis pensamientos de entonces. Muy raras veces el escuchar música pudo después alcanzar tal intensidad. (Mi madre sigue estando presente, constantemente; en algunos de mis textos de manera directa: los paraguas del no, pág. 58; Breviario, págs. 41-43; Invitación al garabato, pág. 17, y en otros. Link a Dora Taub.)

Una de las experiencias más intensas fue motivada por la película Fantasía de Walt Disney, cuando tenía nueve años. La vi numerosas veces. A los doce años, alentado y dirigido por mi madre y mi hermano, ingresé al Conservatorio Nacional a la clase de piano del maestro Roberto Duncker Lavalle. El aprendizaje fue severo, intenso y grato, con rápidos progresos. Con el Sr. Duncker había que guardar distancia, pero la música podía superarla: una mañana vino a la casa sin previo aviso para examinar mi piano de estudio. Participé en presentaciones de alumnos, privadas y públicas, obteniendo el premio Pochita Núñez otorgado al mejor alumno de la institución en el ciclo elemental.. Después del fallecimiento del maestro Duncker proseguí los estudios con la maestra Cristina Herrera. Al cabo de poco tiempo, se anunció un primer recital en la Sala de Audiciones del Conservatorio (El Mercurio, 20. 10. 1947). Obtuve el premio Centenario del Conservatorio, el premio único Oriol y actué como solista con la Orquesta Sinfónica de Chile interpretando el concierto en do menor de Mozart KV 491 bajo la dirección del maestro Víctor Tevah. Ofrecí recitales en varias salas de Santiago, Viña del Mar (Quinta Vergara, en aquel tiempo una sala de renombre por los conciertos de piano solo) y en Valparaíso (Universidad Santa María). Jorge Peña me invitó a dar una gira de conciertos en La Serena y Ovalle junto con el cantante Miguel Concha. Por iniciativa del compositor Juan Amenábar grabé un disco con obras de Tomás Lefever, Amenábar y propias. Siendo aún estudiante fui docente en el Conservatorio Nacional. Al finalizar los estudios obtuve el premio Orrego Carvallo, entonces el más alto galardón en Chile concedido a los pianistas.

En 1956 tuve que reducir las actividades por una afección a las muñecas. A fines de ese año participé junto con Clara Oyuela y Federico Heinlein en un recital en el Instituto Chileno-Alemán de Cultura. El maestro Juan Orrego Salas, en la época también crítico musical, expresó: «Completó el programa la actuación del joven, refinado y talentoso pianista Mauricio Rosenmann, quien interpretó con perfección y equilibrio una Sonatina de Bartok que sin duda no corresponde a la grandeza de su autor, tres obras de Debussy, donde la atmósfera poética impresionista fue exteriorizada con soltura y buen gusto, una composición breve de Scriabin, poco interesante comparada con otras creaciones de este autor, un hermoso Estudio de Pedro Humberto Allende y la obra titulada Sonata, Canción y Danza del joven compositor chileno Tomás Lefever. Lefever con su obra ha realizado un nuevo aporte a la literatura pianística chilena, con méritos reconocibles, sobre todo en lo que se refiere al apropiado uso del instrumento. Se trata de un compositor de talento de quien cabe esperar resultados brillantes en el futuro.» (El Mercurio, 6. 12. 1956). [Nota: la composición de Tomás Lefever tenía por título Sonata; Canción y Danza era una obra de Mompou.]

En una oportunidad postulé a un concurso de composición de la Universidad Católica de Chile con mis Preludios para piano bajo el seudónimo de E. Fourier. Acerca del correspondiente concierto en la Universidad, el crítico musical Dr. A. Goldschmidt señaló: «La mejor música que se presentó fue una obra de E. Fourier, interpretada en forma muy musical por Mauricio Rosenmann. Se trata de una concepción formal bien fundamentada, en que la idea de verdadera imaginación natural está desarrollada con sentido orgánico; además que esta obra contiene una substancia emocional y sensitiva personal…» (Los Tiempos, 10. 06. 1954).

Antes de viajar a Alemania con la beca de intercambio académico DAAD, fui alumno privado de Gerd Zacher que entonces era organista en Santiago. Su influencia en mi desarrollo musical, y espiritual en general, fue considerable. Una vez en Alemania tuve oportunidad de estudiar piano en Stuttgart durante dos años bajo la dirección del renombrado maestro Wladimir Horbowski, eslabón en la tradición de Busoni y de Rachmaninoff. En composición fui primeramente alumno de Hermann Reutter. En Freiburg ingresé a la Meisterklasse de composición de Wolfgang Fortner y comencé los estudios de órgano que continué en París en la escuela César Franck con el extraordinario maestro Edouard Souberbielle, organista del Institut Catholique. Después de finalizar los estudios en el Conservatorio de París en la clase de Olivier Messiaen con el «premier prix» —además del certificado del establecimiento, el maestro me extendió, a modo de recomendación, un certificado personal— volví a Alemania y rendí el examen final de composición en la Musikhochschule de Freiburg (Künstlerische Reifeprüfung in Komposition und Musiktheorie) bajo la dirección del profesor Fortner.

Siendo ya docente en el mismo establecimiento, absolví además el examen de profesor de piano. Gracias a un tratamiento con el Dr. Georg Hohmann de la Universidad de Munich, había podido superar en gran parte la enfermedad de las muñecas prosiguiendo la actividad como pianista hasta la fecha, si bien no siempre de manera pública. El programa del examen de piano comprendió obras de Bach, Scarlatti, Beethoven, Schubert, Chopin, Debussy, Ravel, Schönberg y Webern. Como ejercicio previo grabé en mi domicilio, a comienzos de la década de 1970, algunas de estas composiciones en un antiguo piano vertical Riethmüller de doble resonancia. La afinación del instrumento dejaba mucho que desear así como la grabación y las condiciones de la misma, pese a la calidad indiscutida de la grabadora (Uher-Variocord). Aunque estos factores disminuyen la calidad de manera sensible, no deberían ser un obstáculo insuperable en cuanto a una impresión general.

Beethoven.mp3

Ludwig van Beethoven, Sonata en la bemol mayor op. 110

Moderato cantabile molto espressivo
Allegro molto
Adagio ma non troppo - Arioso dolente
Fuga - Allegro ma non troppo - L’istesso tempo di Arioso - L’istesso tempo della Fuga poi a poi di nuovo vivente (poi a poi più moto)

Scarlatti.mp3

Domenico Scarlatti, Sonata en sol mayor, Longo 124
Allegro

La grabación de ambas piezas fue hecha sin interrupción, sin asistencia técnica y sin ninguna manipulación ulterior. Formaron parte de la comisión de examen el maestro Prof. Jürgend Klodt, Prof. Carl Seemann, ex director de la Musikhochschule de Freiburg y renombrado pianista y el jefe del departamento de pedagogía musical Prof. Dr. Lars Ulrich Abraham, director de la Hochschule.


 

Durante mi estadía en Santiago en 2010 y 2011, participé con Raúl Zurita y Felipe Cussen en el lanzamiento de mi libro Solo por ser usted en el Instituto Chileno-Alemán de Cultura (link) comentando yo mismo al piano, mediante un preludio de Debussy (…La terrasse des audiences du clair de lune), la estructura de las alteraciones en uno de los textos. Un periodista de El Mercurio estaba presente, grabó y prometió entregar una copia de la grabación a la editorial, pero no lo hizo, pese a repetidos requerimientos. Demás está decir que aunque las intervenciones de Raúl Zurita y Felipe Cussen fueron brillantes, en el periódico no apareció una línea sobre el evento.

Asimismo participé junto con destacados solistas en los conciertos en homenaje a W. A. Mozart y Ludwig van Beethoven en la sala Shostakovich ejecutando la sonata en re mayor KV 576 de Mozart y acompañando a la soprano Gabriela Lehmann. Tuve el gran placer y la emoción de reencontrar a mi maestra, doña Cristina Herrera, y charlar con ella en su domicilio, frente al mismo piano donde solía darme clases durante las vacaciones.

 


 


3. Composición y alteración minimal/Komposition und minimale Entstellung

En Essen, siendo profesor titular de la Folkwang Hochschule (Folkwang Universität der Künste), tuve oportunidad de realizar diversos proyectos con la participación de alumnos y colegas de otros departamentos. En estos trabajos se manifiestan de manera creciente principios de alteración, en especial la alteración minimal (minimale Entstellung) en la cual, más que la deformación propiamente tal, se intenta una aproximación lingüística (el fonema como alteración minimal) y poética (la variación en relación con la metáfora y la metonimia). Así se gestaron Maquinación para Solo-Flipper y conjunto de cámara; Frankenstein-OperAzione para Software-Solo, actores, cantantes, coro hablado, instrumentistas, workstation y cinta magnética; Solomisazione - Opera per una persona sola; Scenata (sonatas en escena): cuatro sonatas escénicas para una cantante, actores y conjunto de cámara. La flautista Renate Greiss fue invitada a ejecutar con la pianista Iwona Salling y Hans-Werner Schneider la composición fasolauta para flauta, piano, sintetizador y cinta magnética. En versiones diversas y bajo el nombre de Sirenata esta composición fue ejecutada en Londres (Wigmore Hall), Essen (Folkwang Museum; Christus Kirche), Köln (Alte Feuerwache), Karlsruhe (Staatliche Hochschule für Musik), Frankfurt (Hessischer Rundfunk), Santiago (Sala Isidora Zegers), Valparaíso, Viña del Mar y otras ciudades. Fue asimismo grabada y difundida por las radios alemanas HR, WDR y otras instituciones.

La experiencia pianística pudo profundizarse con los eximios pianistas que estrenaron mis composiciones: Felix-Michael Deichmann (vis-à-vis), Till Engel (Ground), Martin von der Heydt (Madam Czerny). Los estudios de piano y la experiencia instrumental cristalizaron en Madam Czerny (2003-2010), el primero de los estudios para piano solo, en donde se intenta realizar, en un homenaje fiel hasta la caricatura, ciertas ideas de Chopin sobre la ejecución pianística que él expresó en sus composiciones y precisó en sus clases y en especial en sus Esquisses pour une méthode de piano, ensayo inconcluso y durante largo tiempo incomprendido. Mi aprendizaje con los maestros Wladimir Horbowski y Jürgend Klodt se basó directa o indirectamente en esas ideas y su tradición, en especial en relación con la disposición simétrica de ambas manos y la desigualdad constitutiva de los dedos que Chopin, en oposición a ciertas supersticiones pedagógicas, consideraba como una cualidad pianística y no como un defecto o una desventaja a superar.


Técnica y teoría de la alteración minimal (minimale Entstellung)

Composiciones y ejemplos sonoros/Kompositionen und Klangbeispiele: Ver la Entrevista en la Deutsche Welle/ Interview in der DW así como los escritos teóricos correspondientes en la bibliografía bajo el título de “Mauricio Rosenmann Taub: teoría /enseñanza /ciencia literaria” (en Biografía/Bibliografía, página abajo).